FALHUMAAFUSHI | ESPLÉNDIDO

FALHUMAAFUSHI
LUCÍA FERRER

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Con incontables islas en un área de 3.150 km2, Huvadhu –donde se encuentra la isla de Falhumaafushi y el paraíso maldivo de The Residence– es el mayor atolón del planeta y una de las comunidades más singulares de las Maldivas.

Los antiguos reyes de las Maldivas ascendían de la isla de Devvau, situada en el centro de este gran atolón circular, que –por su ubicación estratégica– formó parte de la principal ruta marítima en el sur de la India. Es en esta zona donde se encuentra la isla de Falhumaafushi, que fue elegida para albergar el primer resort maldivo de The Residence. La isla ofrecía las condiciones naturales óptimas para proporcionar las experiencias que The Residence deseaba proporcionar. Es una isla alargada –de 820 metros de largo y 120 metros de ancho– cubierta por una exuberante vegetación de palmeras. Está situada a 620 metros de la isla virgen de Keredhodhoo y a 880 de la isla de Digura.

Diseñado con el máximo respeto al entorno natural, el complejo combina a la perfección la arquitectura tradicional de las Maldivas con la elegancia y las comodidades modernas para que los huéspedes disfruten en la privacidad de sus 94 villas de techos de paja situadas frente al mar, ya sea en una romántica escapada en pareja o en un viaje con toda la familia.

Una de las actividades más estimulantes en Falhumaafuhsi es el buceo. La mayor parte de los arrecifes de coral vírgenes y otros excepcionales sitios de buceo próximos a la isla pueden contemplarse con snorkel. No obstante, para disfrutar de una inmersión submarina inolvidable, The Residence cuenta con un centro de buceo PADI de cinco estrellas: una completa instalación equipada con dos veleros dhoni, salas de entrenamiento audiovisual con aire acondicionado y duchas con agua caliente.

La segunda gran experiencia de The Residence Maldives es la gastronomía. Desde las comidas informales junto al mar hasta las más elegantes, desde platos ligeros para la dieta saludable hasta las más sofisticadas delicias gastronómicas, los diferentes restaurantes del resort sirven una tentadora variedad de sabores internacionales para excitar su paladar, lo que lo hace aún más agradable con la caricia de la suave brisa y las relajantes vistas del Océano Índico.

El tercer gran placer es el de dejarse mimar en el Spa de Clarins. Situado al final de un embarcadero, con vistas a las tranquilas aguas de la laguna y al arco iris de arrecifes de coral, es un refugio de relajación que ofrece una gran variedad de tratamientos spa, de belleza y de belleza.

Para poder disfrutar de estas experiencias, los mayores agradecen la existencia del Kids Club, donde los más pequeños jueguen harán nuevos amigos, entretenidos con juegos diarios, manualidades y actividades.

Más información en cenizaro.com/theresidence/maldives