ISLE OF SKYE | ESPLÉNDIDO

ISLE OF SKYE
ELENA CASTRO

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Con 1.656 km2 es la mayor de las Hébridas interiores –y, sin embargo, su censo no alcanza las 10.000 personas– y el destino ideal para aquellos que desean disfrutar de paisajes espectaculares sin el agobio de los turistas.

Inmensas praderas verdes, altas colinas, impresionantes montañas volcánicas, imponentes acantilados, lagos y ríos definen los paisajes de esta isla, dominada en el pasado por el clan MacLeod y el clan MacDonald, que levantaron los castillos de Dunvegan, Armadale, Knock, Dunscaith y Caisteal Maol, unos de los pocos monumentos de la isla, junto con el famoso faro que inspiró “The Lighthouse” a Virginia Woolf, las coloradas casas de Portree y las ‘Broches’, los restos mesoliticos de An Corran.

Aunque estas edificaciones merezcan una visita, los atractivos principales de la isla de Skye los puso, ciertamente, Dios y no el hombre: las vistas junto al gran pilar de roca conocido como ‘Old Man of Storr’, Loch Coruisk (el lago situado junto a las altas cumbres de Cuillin), los acantilados junto al faro Point Neist y los de Kilt Rock (con sus pliegues similares a una falda escocesa), las playas de Coral Beach y las puestas de sol sobre el Minch son algunos de los paisajes más sobrecogedores del planeta. En ellos vive una rica y particular flora y fauna.

El descubrimiento tranquilo de la impresionante belleza de la isla es, en sí, la actividad más recomendable de cuantas pueden hacerse en Skye. No obstante, los más inquietos podrán completar su agenda sobrevolándola en un hidroavión, con la pesca con mosca asistidos por un ghillie local, con el avistamiento de ballenas en una rápida gomona (en el extremo norte de la isla), practicando el remo sobre un kayak en el mar, los lagos y ríos, con la visita la destilería del whisky Talisker o disfrutando de las especialidades de la alta gastronomía local en el más conocido de sus restaurantes, The Three Chimneys, que cuenta con una estrella Michellin.

La isla de Skye está situada a 350 kilómetros del aeropuerto internacional de Glasgow (al que se llega con vuelos directos diarios de Madrid y Barcelona). La mejor opción es alquilar un coche en Glasgow, que será indispensable en la isla. Justo a mitad de camino se encuentra Fort Williams y el famoso Relais & Châteaux Inverlocky Castle, un óptimo lugar para pasar la noche y suavizar el camino. Un largo puente arqueado une la isla de Skye con Gran Bretaña, por lo que no será necesario ningún transbordo.

La oferta hotelera de Skye es reducida. Sin embargo cuenta con algunos hoteles suficientemente confortables como:
· Skeabost Hotel, situado cerca de Portree (web).
· Kinloch, un antiguo pabellón de caza de la familia MacDonald en el lago Dal Na (web).
· el hotel del restaurante The Three Chimneys, en Dunvegan (web).
· y Flodigarry Hotel, en la península norteña de Trotternish (web).