LOS EISWEIN | ESPLÉNDIDO

LOS EISWEIN
JOSEP BAETA. SOMMELIER

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En la frontera de Alemania y Austria, está la cuna de los Eiswein, en una región fría donde el sol es un don escaso. Los viñedos están situados tan al norte donde las uvas son capaces madurar (y no todos los años).

La elaboración de vinos solo es posible cuando coinciden los cuatro factores claves: terroir, situación geográfica, clima y variedad de uva. En Alemania, el más decisivo de ellos es el de la zona. Es habitual que los viñedos estén situados en zonas donde el terreno no es aprovechable ni siquiera para el pastoreo de ovejas. Son zonas abruptas, rocosas y con tan escasa tierra fértil. Sin embargo estas escarpadas laderas, las que se encuentran en orientación sur, ofrecen las mejores condiciones para la maduración pues reciben mayor insolación y disponen de buen drenaje para eliminar el exceso de la persistente pluviosidad local. Estas laderas frecuentemente se encuentran en los valles labrados por los ríos –Mosela, Rin, Main, Nekar, etc.– cuyas aguas ejercen de reguladores de la temperatura, amortiguando los cambios bruscos y las heladas tardías o tempranas que pondrían en riesgo las cosechas.

Con la suma de todas estas circunstancias adversas, los Eisweins –los vinos del hielo– son un vino fuera de lo común. El secreto es que sus uvas son vendimiadas de madrugada durante la primera helada fuerte, a una temperatura de entre siete y diez bajo cero, sin tiempo a que se descongelen. Esto implica dos cuestiones primordiales: en primer lugar, se deben dejar sobremadurar hasta finales de noviembre, con lo que hay mayor concentración de azucares, y debido a las escasas temperaturas acumuladas durante el verano fresco, conservan un grado de acidez muy interesante, por otro lado se debe vendimiar el fruto congelado y debe ser presado en las mismas condiciones con lo se consigue una mayor concentración de azucares y ácidos, de este modo, y tras una dificultosa fermentación que puede alargarse incluso meses, se consiguen vinos de gran concentración de aromas, pero sobretodo un inigualable equilibrio entre el dulzor con el frescor que proporciona su riqueza ácida.

Los Eiswein son vinos que proporcionan una explosión de aromas y sabores cuando menos insospechados y difícilmente comparables a cualquier otro vino dulce natural que se pueda encontrar en el mercado. Desde su particular origen, su método de elaboración, variedad y circunstancias, estos vinos no dejan de sorprender al catador ya desde su observación con gran variedad de tonos dorados que toman diversos matices dependiendo de zona y edad. Aromáticamente sorprenden por sus tonos amables, intensos, florales aún en vinos de buen envejecimiento, mieles, y gran expresión frutal, con los característicos aromas varietales bien integrados. Ya en boca se muestran amplios, con un gran equilibrio entre el amable dulzor que los caracteriza y una acidez que aporta un muy agradable frescor y especialmente su untuosidad.

Entre los grandes rieslings de esta región destacan los alemanes de Weingut Müller-Catoir, Hermann Dönnhoff, Weingut Fritz Haag y Weingut Selbach-Oster, con especial atención en todos ellos a la cosecha del año 2001. De los austríacos destacan Weingut Josef Nigl, Weingut Franz Xaver Pichler, Weingut Prager, y Weingut Franz Hirtzberger.