MARIO TALARICO | ESPLÉNDIDO

MARIO TALARICO
CLAUDIO VAUBAN

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La apariencia de su pequeña tienda, situada en el barrio español de Nápoles, es la de un sencillo bazar, pero los paraguas que ahí venden se cuentan entre los de mejor factura artesanal del mundo.

Los turistas que visitan estas pintorescas calles –fotografiando la ropa tendida, los pequeños altares las cruces, o una imagen de la Madonna ornamentada con flores de plástico– al llegar al número 4 de Vico Due Porte a Toledo suelen confundirse con los precios ya que los paraguas de Mario Talarico cuestan, como mínimo diez veces más de lo que se imaginan. Sin embargo, basta con tomar cualquiera de ellos en la mano para confirmar la excelencia de su trabajo.

Cada uno de esos paraguas ha sido elaborado completamente a mano con los mismos procesos artesanales y la misma calidad que la familia Talarico ofrecía en los tiempos de su fundación, en 1860, cuando proveía a la Casa Real de paraguas, sombrillas y abanicos. Por ello, en medio de los turistas se encontrará, probablemente, algún cliente de toda la vida recién llegado del centro de Europa o de América, que aprovecha su viaje a la vecina Capri.

Ciertamente, Mario Talarico no tiene ninguna otra ambición que convertir la elaboración de un paraguas en un arte. Para ello, procesa uno a uno los mangos utilizando finas maderas y caña de bambú, y los tejidos que emplea son de la alta calidad, producidos en Italia por encargo y de elegante diseño. Un paraguas Talarico tiene que dar el apoyo de un buen bastón, por lo que se construye a partir de un único tallo de madera, mostrando su corteza a lo largo de su caña. La punta del paraguas se remata con una protección hecha de cuerno pulido que de dará la resistencia y la durabilidad que requiere. Desde el puño hasta la punta el paraguas será cuidado en todos sus detalles, como por ejemplo el botón sujetador para su cierre, de auténtica madre perla y anillo bordado.

Es posible encargarle a Talarico la elaboración de uno o varios paraguas a medida con las especificaciones que el cliente desee. También podrán reparar los valiosos paraguas del abuelo o la abuela. Es la ventaja que ofrece un taller en el que lo único importante es el producto final. El único inconveniente, además de un precio algo más elevado por un paraguas que durará toda la vida, es que es necesario viajar a Nápoles y reunirse con Mario Talarico, quien a sus 80 años ya ha asegurado la continuidad de su negocio y la tradición artesanal familiar, pasando el testimonio de la familia a su sobrino Mario Talarico Jr. quien ha adquirido todas las habilidades de su tío. Además de paraguas, en Talarico podrán comprarse elegantes bastones con empuñaduras de madera, de plata o de marfil.

La visita será a la vez una formidable oportunidad de visitar otros establecimientos napolitanos, como el del corbatero Marinella y conocer la calidad y el reconocimiento internacional de la sartoría napolitana con sastrerías como Kiton o Cesare Attolini.

Más información en mariotalarico.it