MAS LA PLANA | ESPLÉNDIDO

MAS LA PLANA
ELENA CASTRO

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Este vino, engalanado en su etiqueta negra y su botella Borgoñesa, escribió un capítulo en la historia de nuestro país cuando apareció, hace cuatro décadas, convirtiéndose en el primer cabernet sauvignon español.

Su primera añada se etiquetó como Gran Coronas Etiqueta Negra Mas La Plana. Procedía de la cosecha obtenida en 1970 de las cepas originarias de Burdeos que habían sido cultivadas en 1966 en un pequeño viñedo de 29 hectáreas en la Finca de Mas La Plana, en el término municipal de Pacs del Penedés.

La idea de un joven D. Miguel Agustín Torres de apostar –por primera vez en nuestro país– por esta variedad foránea era ciertamente novedosa y arriesgada, y no conseguía ni convencer ni a su propio padre, D. Miguel Torres Carbó, quien se preguntaba “¿Cómo puede aceptarse que un cabernet en botella borgoñona sea un gran vino español?”.

Pero Mas La Plana no tardaría en convertirse en un orgullo para D. Miguel y en el vino de mayor prestigio de Torres. Tal fue la satisfacción con el resultado obtenido en esa primera añada que decidieron presentarlo en las Olimpiadas del Vino de París, organizadas por la prestigiosa revista especializada Gault-Millau. En la cata a ciegas parisién Mas La Plana triunfó contra los vinos más famosos del mundo, algunos de bodegas centenarias tan prestigiosas como Château Latour y Château Pichon-Lalande de Pauillac o Château Mission Haut-Brion de Pessac-Léognan.

Han transcurrido 40 años y, desde entonces, el proceso de producción de Mas La Plana se ha ido adaptando a los tiempos y afinando constantemente, en un camino sembrado de premios: como los 91 puntos de Wine Spectator, la medalla de oro en el International Wine Challenge, 92 puntos de Wine Advocate, la Goldmedaille de Mundus Vini o los recientes 92 puntos de la Peñín de 2015 y la Gold Medal en The Global Masters de este año.

El 2 de octubre finalizó la vendimia del 2010, la de la botella con la que la bodega celebra este 40 aniversario. Las condiciones ambientales –con frío y numerosas lluvias– favorecieron una magnífica maduración fenólica de las bayas, desarrollando una excelente acidez y un moderado grado alcóholico.

Tras 18 meses de crianza en barrica de roble francés Mas La Plana 2010 mantiene el intenso aroma característico del terruño de la finca, junto a notas de pan tostado, chocolate blanco y especias (clavo y pimienta). Con un paladar de gran volumen, amplio y muy vivo; con taninos maduros que auguran un gran futuro y una buena evolución y que lo convierten en un excepcional acompañante de carne y caza.

Más información en torres.es