TERRAFUGIA | ESPLÉNDIDO

TERRAFUGIA
JOAQUIN VIÑA

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Terrafugia TF-X contará con un sistema de propulsión eléctrico de 600 CV y un motor adicional de combustión de 300 CV, que le permitirán alcanzar una velocidad máxima en el aire de 320 kilómetros por hora con una autonomía de 800 kilómetros.

Es un proyecto del ingeniero aeronáutico por el M.I.T. Carl Dietrich, piloto desde los 17 años y fundador de Terrafugia, cuyos primeros proyectos fueron financiados parcialmente por el Departamento de Defensa de Estado Unidos. Un modelo anterior, el Transition, que requiere una pista de 762 metros de longitud para elevarse, ya está legalizado para su uso en los Estados Unidos, y está diseñado de acuerdo a las exigencias recogidas en las normas federales de seguridad en carretera y vías urbanas. Por ejemplo, la obligatoria placa de matrícula que incorpora el Transition está oculta en la parte inferior del estabilizador de vuelo, y se despliega automáticamente cuando se pliegan las alas en el momento de iniciar un recorrido por vías terrestres.

El primer vuelo del prototipo Transition de segunda generación se realizó en el aeropuerto internacional de Plattsburgh –en la ciudad del mismo nombre, en el estado de Nueva York– en marzo de 2012. Este coche volador fue sometido a pruebas de vuelo en una amplia gama de condiciones atmosféricas. La conversión de modo coche a modo avión es tan sencilla y rápida –en tan sólo 20 segundos– como plegar o desplegar el techo en un descapotable, y se realiza sin salir de la cabina. De la misma manera, las alas se despliegan desde el interior de la cabina. Este coche-avión cabe en un garaje standar de una plaza. Además, funciona con gasolina de alto octanaje sin plomo para automóvil, que es más económica y mejor para el medio ambiente que el combustible de aviación tradicional. Con las alas en modo oculto, el Transition puede repostar en cualquier gasolinera. El Transition también tiene luces de freno y marcha atrás, como un automóvil convencional, y dispone de controles de pantalla táctil en la cabina, y en la zona de carga se incluyen unos palos de golf. También lleva paracaídas incorporados. Puede obtenerse la licencia para operar el Transition después de superar con éxito 20 horas de vuelo. Esta nueva dimensión de la libertad personal en el transporte es la idea central que impulsa todos los proyectos de Terrafugia.

Aunque otras empresas también desarrollan otras máquinas de este tipo, el TF-X será el primer coche volador tan fácil de pilotar en el aire como de conducir en vías terrestres, puesto que a pesar de que requiere una licencia de piloto ésta se podrá obtener con tan sólo cinco horas de entrenamiento. Terrafugia prevé que entre ocho y doce años tendrá un desarrollo completamente definitivo del proyecto, aunque algunas unidades del TF-X se pondrán a la venta a finales del presente año, sólo para unos pocos clientes.

El conductor medio invierte alrededor de cinco horas a la semana atrapado en el tráfico, y en el mundo más de un millón de personas mueren en accidentes automovilísticos cada año. En cambio, la seguridad de la aviación comercial es cada vez mayor. Terrafugia está en el buen camino para aunar definitivamente la comodidad y la flexibilidad de un coche convencional y la libertad y la seguridad de circulación en cielo abierto. Quizá sea necesaria una nueva industria que simplifique la aviación personal, que posibilite que los vuelos sean tan simples de controlar como el tráfico terrestre. La presente década podría se la que vea profusamente en nuestras casas a nuestros automóviles voladores.