ZANZÍBAR | ESPLÉNDIDO

ZANZÍBAR
LUCÍA FERRER

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Zanzíbar es una isla del Océano Índico de una extensión semejante a Gran Canaria; es también el nombre del archipiélago en el que se encuentra, el de su entidad autónoma tanzana y el de la mayor ciudad de la isla.

Formaba parte hace dos mil años de las rutas de comerciantes procedentes de Arabia, el Golfo Pérsico y Shiraz y tras pasar a manos del sultanato de Omán, en 1698, se convirtió en un centro mundial del comercio de especias, de marfil y de esclavos, por el que fue conocido hasta que pasó a ser en un protectorado británico. En 1963 se convirtió en estado independiente, pero un año después se integró en Tanzania. Hoy a la isla de Zanzíbar se la conoce por ser un paradisíaco destino turístico de inigualables playas de arena fina, aguas extraordinariamente transparentes y de rica fauna submarina.

Declarada Patrimonio de la Humanidad, Stone Town es la parte antigua de la ciudad de Zanzíbar. Representa un punto central de la cultura swahili y uno de los centros mundiales de la producción y el comercio de especias como la canela, la nuez moscada y la pimienta. Su arquitectura está formada por una singular mezcla de elementos árabes, persas, hindúes, europeos y africanos. Entre las construcciones más visitadas de la ciudad están la llamada Casa de las Maravillas, la Vieja Fortaleza árabe, los Baños Persas de Hamamni y el Dispensario de Ithnashiri.

Zanzíbar es uno de los destinos predilectos para la pesca de altura. En el estrecho que separa las islas de Zanzíbar y Pemba con la costa de Tanzania y Kenia es frecuentado por grandes poblaciones de ejemplares de marlin azul, marlin negro y marlin rayado, pez vela, pez espada, dorado, y atún de aleta amarilla, además de otras muchas especies también muy valoradas por los aficionados a la pesca. Los amantes del submarinismo encuentra también en Zanzíbar un destino privilegiado.

Situado en el sur de la isla, lejos del bullicio turístico y rodeado de 30 hectáreas de bosque de palmeras y de una enorme playa de 1,5 km, se encuentra The Residence, un óptimo un lugar de descanso en Zanzíbar Sus 66 elegantes villas junto al Índico permiten garantizar toda privacidad deseada, y cuentan con su propia piscina privada, terraza y jardín individual, mayordomo, jardín, bicicletas y buggy propio con chófer para cualquier desplazamiento en la finca. Los seis pabellones del Spa, dedicados a los tratamientos más exquisitos y relajantes, se mezclan con los jardines tropicales que les rodean, proporcionado escenarios y servicios únicos. En perfecta armonía con la naturaleza, este remanso de paz dedicado al bienestar transporta de la mano de la marca británica “ila” a un mundo de beneficios rejuvenecedores para el cuerpo y la mente. Además magnífica playas de aguas turquesas, el hotel dispone de un embarcadero de 150 metros que se convierte en un club náutico durante el día y un agradable bar chill-out donde observar la puesta de sol mientras se disfruta de un cóctel. También cuenta con una gran ‘infinity pool’ con vistas al océano de paredes de cristal de 45 metros y diferentes y suculentas alternativas gastronómicas.

Siempre atento a los deseos de los huéspedes, el personal de The Residence asesora sobre las actividades que pueden realizarse, como la visita al pueblo de Muyuni, la exploración de la Reserva Forestal Jozani –donde se encuentra el raro colobo rojo de Kirk–, el crucero en un dhow –el barco de vela tradicional zanzibareño–, los paseos en kayak o en bote a pedal, el windsurf y el hobie cat, la pesca de altura y, por supuesto, la inmersión submarina (gracias al centro de buceo del propio hotel The Residence).

Más información en Cenizaro/theresidence/zanzibar